El presidente electo, Abelardo De La Espriella, logró uno de sus primeros objetivos previos a asumir el poder: posesionarse en el suroccidente del país, y a su manera. El próximo 7 de agosto, Cali se convertirá en la ciudad protagonista del día y en la más vigilada, pues será allí, en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, donde se dé la toma de juramento y se le dé paso a un nuevo mandato.
De La Espriella está a días de convertirse en el presidente
de Colombia para el cuatrienio 2026-2030, luego de resultar ganador con 12.9
millones de votos en las urnas. Y como desde un inicio dijo ser diferente a los
políticos tradicionales y a anteriores mandatarios, su posesión se realizará en
la capital vallecaucana y no en Bogotá, como es lo usual.
Tras varias semanas de intenso debate sobre el lugar de su
posesión, pues en un inicio quiso tomar juramento en un cantón militar, De La
Espriella logró convencer al Congreso para que la ceremonia se desarrolle fuera
de la capital. Ya ha recibido la confirmación de altos mandatarios como Javier
Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), José Antonio Kast (Chile), Santiago
Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia) e incluso el rey Felipe VI de España.
También se espera a una delegación de los Estados Unidos designada por el presidente Donald Trump y entre los integrantes estaría el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.
Estas confirmaciones y posibles asistencias se gestaron en
medio de los diálogos que tuvieron el presidente electo, su vicepresidente,
José Manuel Restrepo, y varios ministros designados con jefes de Estado y altos
funcionarios. Solo en estas últimas tres semanas, el nuevo gobierno ha viajado
a Washington, Chile y Perú, este último para acompañar la posesión presidencial
de Keiko Fujimori.
El cambio de Bogotá a Cali implicó que los congresistas de
Salvación Nacional llevaran al Capitolio dos proposiciones para que se aprobara
el traslado de los legisladores, cuyos tiquetes pagará el Congreso con los
recursos que asignó el Gobierno Nacional a inicios de año. En el Senado, 58
legisladores votaron a favor de la petición y en la Cámara, 117 representantes.
Y aunque los legisladores de la oposición argumentaron que
el traslado del Congreso implicaría mayores gastos económicos, las mayorías
legislativas vieron el gesto como una buena manera de fomentar la descentralización de la política y respaldar una región que se ha visto
afectada por la presencia y ataques de grupos armados ilegales.
Así también lo dijo De La Espriella tras la aprobación del
Congreso a su posesión en Cali: “Este 7 de agosto iniciaremos una nueva etapa
en la historia de Colombia. Daremos el primer paso hacia una Patria Milagro
verdaderamente descentralizada, con el corazón en las regiones, absoluto
respeto por las instituciones y un compromiso inquebrantable de honrar siempre
a nuestros soldados y policías. Desde Cali, enviaremos un mensaje claro al
país: el Estado volverá a estar presente en cada rincón de Colombia y las
regiones”.
Antes de que se tomara esta decisión, el Senado aprobó otra
solicitud para que la posesión fuera en el Cauca, el departamento que De La
Espriella escogió en un inicio. Sin embargo, hace una semana, el mandatario
electo echó para atrás la decisión, argumentando que habría riesgos por la
actividad del volcán Puracé: “El aeropuerto de Popayán ha permanecido cerrado más de una tercera parte del tiempo durante los últimos 20 días por cuenta de
la actividad volcánica. Por ello, le solicito a la honorable Cámara de
Representantes que convoque la sesión del 7 de agosto en Cali”.
Sin embargo, ya se venía hablando de otros motivos, como la dificultad para trasladar a los invitados nacionales e internacionales desde la
capital y la incertidumbre de si estaba o no garantizada la seguridad de los
asistentes debido a la alta presencia de grupos armados criminales.
Además, el mandatario saliente, Gustavo Petro, no autorizó
el uso de una guarnición militar, explicando que hasta que De La Espriella no
jure, él seguirá siendo el líder supremo de las Fuerzas Armadas. La discusión
no caló muy bien al interior de la Fuerza Pública, pues abrió el debate en
torno a quién deberían obedecer ese 7 de agosto.
Finalmente, el tema pasó a otro plano y De La Espriella
eligió, con ayuda del alcalde de Cali, Alejandro Eder, y de la gobernadora del
Valle, Dilian Francisca Toro, la Arena de la Universidad Santiago de Cali.
El tema de la seguridad sigue siendo eje central y, por
ello, para garantizarla durante la posesión presidencial en Cali, las
autoridades desplegarán un anillo de seguridad integrado por 11.100 integrantes
de la Fuerza Pública. El dispositivo estará conformado por 6.000 efectivos de
las Fuerzas Militares, que representan el 54 por ciento del total, y 5.100
uniformados de la Policía, equivalentes al 46 por ciento restante. El esquema
cubrirá los principales puntos de la ciudad y estará apoyado por operaciones
terrestres, aéreas y marítimas.
La Armada reforzará la vigilancia en Buenaventura y el
litoral Pacífico, mientras que la Fuerza Aeroespacial Colombiana dispondrá de más de 15 aeronaves, entre helicópteros, aviones, drones y sistemas remotamente
tripulados para vigilancia aérea.
Por lo pronto, De La Espriella se concentra en continuar sus
empalmes territoriales y en tener una radiografía clara del país que va a recibirle a Petro en menos de una semana. Por lo mismo, ha estado durante este
fin de semana reunido con sus ministros en un ‘retiro espiritual’ para enlistar
prioridades, fortalecer su discurso e identificar los principales desafíos.
Igualmente, prepara lo que será su primer consejo de
seguridad, que está previsto para el 8 de agosto en una instalación militar de
Cali: la base aérea Marco Fidel Suárez.
LAURA CATALINA PERALTA GIRALDO
Redacción política
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