Salvación Nacional es, por hoy, el partido con más poder concentrado en el Congreso en proporción a la cantidad de curules. Tiene apenas cuatro en el Senado y una en Cámara, es la octava fuerza en el Congreso, y aun así tiene dos presidencias en comisiones constitucionales, la Primera y la Tercera de Senado, y otra más en una comisión legal, la de Inteligencia y Contrainteligencia. Todo en el primer año, que es uno de los más peleados, ya que es el de más notoriedad. A esto hay que sumarle un puesto en el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Sin mayor músculo electoral, la colectividad ha cimentado ese poder en su cercanía con el gobierno de Abelardo De La Espriella. Como una de las pocas colectividades que apoyó al hoy Presidente desde el día uno de campaña, este les devolvió el esfuerzo impulsando sus listas -lo que les permitió superar el umbral- y peleando por cada uno de los espacios que han ganado en los últimos meses.
El Movimiento de Salvación Nacional no es un partido nuevo. Nació en 1990, en plena apertura política como una disidencia del Partido Conservador. Su fundador fue Álvaro Gómez Hurtado, quien fue hijo de Laureano Gómez -expresidente e histórica figura del conservatismo-. A través de esta colectividad buscó pelear la candidatura presidencial, en la que quedó en segundo lugar contra César Gaviria.
Ese impulso fue aprovechado para que meses después, en las elecciones a la Asamblea nacional constituyente, se convirtiera en la tercera fuerza, por detrás del Partido Liberal y la Alianza Democrática M-19. Parte de su estrategia fue reunir a figuras tanto liberales y conservadoras para lograr la mayor cantidad de apoyos posibles. Gracias a ello, Gómez Hurtado fue uno de los tres copresidentes de la Asamblea, junto con Horacio Serpa (Liberal) y Antonio Navarro Wolff (AD-M19).
En las elecciones legislativas de 1991, pues el Congreso elegido en 1990 fue revocado, logró 5 curules, incluyendo la de Enrique Gómez Hurtado, padre de la actual cabeza de la colectividad. Aunque venían en alza, en 1994 no tuvieron el mismo éxito y solo tuvieron dos escaños. El golpe fue mayor cuando un año después fue asesinado su máximo líder y referente, Álvaro Gómez Hurtado.
Desde entonces, sin un referente de la talla del exconstituyente y con la explosión de partidos, Salvación Nacional no logró repetir los éxitos de comienzo de los 90. Incluso, con la reforma política de 2003, que estableció el umbral del 2 por ciento en las elecciones para mantener la personería política, la colectividad desapareció. En los comicios de 2006 no logró ninguna silla en el Senado y se le quitó el reconocimiento como partido.
Solo hasta 2021 reapareció en el mapa político. Fundamentado en el fallo que le devolvió la vida jurídica al Nuevo Liberalismo, la colectividad esgrimió el asesinato de Álvaro Gómez como motivo de su desaparición. El CNE le concedió a Enrique Gómez Martínez, sobrino del líder asesinado e hijo del dos veces senador por Salvación Nacional, la personería del partido.
En las siguientes elecciones nacionales, las de 2022, presentaron candidatos al Congreso y a la Presidencia. En ninguna tuvieron éxito. A pesar de que no lograron ninguna curul, no perdieron la personería debido a que la Corte Constitucional había determinado que en esos comicios no estarían bajo la regla del umbral como una garantía para que pudieran construir militancia.
En las elecciones regionales de 2023 no tuvieron mejoría y con el 2026 cerca, se llegó a pensar que podrían desaparecer ante la falta de un electorado fuerte. Sin embargo, endosaron su apoyo a Abelardo De La Espriella y fue un cambio rotundo.
De no tener posibilidades, lograron cuatro curules en Senado y otra en Cámara. Buena parte del éxito se concentró en que se denominaron ‘la lista del tigre’, cambiaron sus logos históricos por los de la campaña abelardista y se fueron de gira con el hoy presidente.
Aunque algunas de sus posiciones y figuras -como la del polémico senador Alejandro Bermeo, vinculado a un caso de posible violencia sexual y quien ha reconocido difundir noticias falsas- han sido cuestionadas, Salvación Nacional se ha convertido en la cabeza de playa en el Congreso del presidente Abelardo De La Espriella. Esto en gran medida debido a que el primer mandatario no tenía una bancada propia y solo hasta hace unos días recibió la personería de su propio partido.
Impulsado por la figura presidencial, Enrique Gómez Martínez llegó a decir que buscaría la presidencia del Senado en el primer año. Fue un tema que generó molestia en los partidos afines al gobierno, pues señalaron que un partido con apenas cuatro curules no podía aspirar a ser la cabeza del Congres.
No lograron ese primer objetivo, pero aun así consiguieron puestos en las comisiones más importantes y dos de sus presidencias, en la Comisión Primera y la Tercera. Su éxito no fue por el músculo electoral logrado en las urnas, sino que habría sido la gestión de Rodrigo Lara. Fuentes le confirmaron a EL TIEMPO que esos espacios fueron ganados “a codo” por el ministro del Interior, que fue el que se movió en las negociaciones de compromisarios de inicio de Congreso para ponerlos en importantes lugares y con importantes dignidades.
Incluso, en las primeras semanas de Congreso se supo que el Centro Democrático buscaría pelearle a Enrique Gómez la presidencia de la Comisión Primera. Al final se frenaron en un intento por ‘sacar la bandera de la paz’ ante las tensiones que generó la victoria de Honorio Henríquez como presidente del Senado.
El impulso desde el gobierno De La Espriella se volvió a evidenciar en las negociaciones por uno de los nueve puestos en el CNE. A pesar de solo tener cinco escaños en el Congreso, el Ejecutivo se movió para conseguirle un candidato, Antonio Parra -que inicialmente buscó ser nominado por el conservador-, y luego buscó ponerlo en un lugar arriba en las planchas de elección para garantizar que saliera.
Esta última movida generó molestia en algunos partidos de la coalición de gobierno, que le hicieron saber al ministro de Gobierno su descontento. Hubo duras tensiones en las negociaciones. Al final, el Ejecutivo logró que el candidato de Salvación Nacional apareciera de quinto y hasta llevó a sacrificar al candidato de Cambio Radical (Gersel Pérez), que se tuvo que lanzar en su propia plancha y lograr los apoyos de la Alianza Verde para lograr su elección
Gracias al músculo del Ejecutivo, Salvación Nacional, con tan solo cinco curules en el Congreso, tiene tres presidencias en el Congreso y un magistrado en el CNE. Por su parte, la colectividad de derecha se ha convertido en la voz del Presidente en el Congreso. Fuentes le aseguraron a este diario que Enrique Gómez se ha convertido en el ‘viceministro del Interior’, como una forma de señalar que la dirección política que este indica se asume como la postura de la Casa de Nariño. También se ha visto a la senadora Sara Castellanos, presidenta de la Comisión Tercera, impulsando la propuesta del gobierno para el presupuesto.
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Redacción política
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