El terremoto que estremeció a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una de las historias más dolorosas en Cali, donde varias edificaciones resultaron afectadas y los organismos de socorro mantienen labores de búsqueda entre los escombros.
Entre las familias golpeadas por la emergencia está la del periodista Carlos Andrés Aponte, quien se encontraba en Bogotá cuando recibió la noticia de que sus padres y su sobrina estaban dentro del edificio familiar que colapsó durante el movimiento telúrico.
Su padre, Carlos Arturo Aponte; su madre, Estela Marín, y su sobrina, Iliana Giraldo Aponte, de 11 años, permanecían en el inmueble cuando ocurrió el terremoto.
Para el periodista, el regreso a Cali se convirtió en una carrera contra el tiempo. Mientras intentaba llegar a la ciudad, los equipos de emergencia avanzaban en una operación compleja para localizar a sus familiares.
El abuelo habría protegido a la niña
Uno de los elementos más conmovedores del relato tiene que ver con la manera en que los rescatistas encontraron a Carlos Arturo e Iliana.
Según explicó el periodista, el edificio sufrió un colapso de tal magnitud que los diferentes niveles de la construcción terminaron mezclados entre sí. El apartamento de la familia estaba ubicado en el tercer piso, pero entre los restos aparecieron elementos correspondientes a otras plantas.
En medio de esa destrucción, los equipos de búsqueda encontraron a Carlos Arturo y a su nieta en el baño del apartamento.
El relato entregado a la familia indica que el abuelo habría intentado cubrir con su cuerpo a la niña cuando comenzó el desplome de la estructura.
“En un acto, yo creo que de amor, tal vez el más fuerte que puede hacer un abuelo, él se acurruca, se agacha, tapa a la niña”, relató Carlos Andrés.
Los rescatistas tuvieron que avanzar varios metros entre los restos de la construcción hasta llegar al lugar donde se encontraban ambos.
La escena dejó una de las imágenes más difíciles para la familia: el cuerpo de la niña apareció debajo del de su abuelo, en un intento que, de acuerdo con el relato familiar, habría buscado protegerla durante el colapso.
La familia se había reunido por el cumpleaños
La tragedia ocurrió pocas horas después de una celebración familiar.
Carlos Arturo había cumplido años el domingo, un día antes del terremoto. Sus familiares se habían reunido para acompañarlo y compartir con él.
Iliana, quien vivía en Cali, permaneció esa noche en la vivienda de sus abuelos porque al día siguiente no tenía que asistir a clases.
Para la familia, la niña tenía una relación especialmente cercana con sus abuelos. Carlos Andrés la describió como una de las nietas que permanecía con mayor frecuencia junto a ellos.
“Son tres nietas y ella es como la niña, pues la que está allí siempre con mamá y con papá y pues se queda en la casa”, contó.
Al día siguiente, el terremoto cambió completamente la vida de la familia.
Una espera marcada por la esperanza
Mientras los equipos de rescate removían los escombros, los familiares permanecieron atentos a cualquier señal que permitiera pensar que sus seres queridos continuaban con vida.
La esperanza se mantuvo durante las horas de búsqueda, incluso cuando las condiciones de la estructura dificultaban el acceso a las zonas donde podían encontrarse las víctimas.
Finalmente, los organismos de socorro recuperaron primero el cuerpo de Carlos Arturo y posteriormente el de Iliana.
De acuerdo con la información entregada a la familia, ambos habrían muerto de manera inmediata como consecuencia del colapso.
Para Carlos Andrés, conocer esa circunstancia significó una mezcla de dolor y alivio frente a la incertidumbre que había acompañado la búsqueda.
“Eso genera de alguna manera una tranquilidad, porque ya sabemos pues la situación que pasaba con ellos, pero pues allí nace ya la tristeza, porque pues ya no están”, expresó.
La búsqueda de Estela continuaba
Mientras los cuerpos de su padre y su sobrina habían sido localizados, Carlos Andrés todavía esperaba noticias sobre su madre, Estela Marín, al momento de entregar su testimonio.
Las condiciones del inmueble dificultaban establecer con precisión dónde se encontraba y obligaban a los equipos de rescate a avanzar cuidadosamente entre los restos de la edificación.
La tragedia de esta familia refleja la dimensión humana de una emergencia que golpeó con especial fuerza a Cali y que obligó a los organismos de socorro a desplegar operaciones de búsqueda y rescate en diferentes puntos de la ciudad.
Para quienes permanecían a la espera de sus familiares, cada hora transcurría entre la incertidumbre, el cansancio y la esperanza de recibir una noticia que permitiera cerrar, al menos parcialmente, una de las jornadas más dolorosas provocadas por el terremoto.
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